Para vender mis postales en la calle debo buscar aquellos lugares donde
hay mucha gente. En la capital de Ecuador, Quito, el lugar más concurrido es
Plaza Grande. El problema es que en estos lugares muy concurridos también hay
muchos agentes de policias que vigilan constantemente que no haya vendedores
ambulantes y no les permiten vender. Si tengo la mercaderia apoyada en el piso
enseguida vienen echarme. Si voy vendiendo mientras estoy en movimiento
molestan menos. Un día mientras vendia mis postales mientras estaba caminando,
trataron de echarme. Entonces las personas que caminaban por allí se empezaron
a acercar donde estábamos la policia y yo, comenzaron a defenderme diciendole a
la policia que yo no estaba haciendo nada malo y que me dejaran en paz. No sólo
fue una sino muchas personas. Los policias que sólo cumplían con sus
obligaciones se deben haber sentido muy humillados. Cada vez que vendía mis
cosas debía estar atento a los policías pero esta vez me sentí muy agradecido
por cómo me cuidaron todas estas personas.
2016년 2월 18일 목요일
Ecuatorianos amables (2)
En Bolivia me compré un banquito para descansar
mientras estoy vendiendo mis postales, pero es un banquito importado de China,
un amigo peruano tenia uno igual y al poco tiempo la parte de la tela se rompió.
Por esto como una buena lección, aunque mi banquito estaba como nuevo, decidí
llevarlo a un costurero y reforzar las costuras. Pero ¿qué pasó? aunque tuve la
precaución de reforzarlo, al poco tiempo también se me rompió. Creo que el
problema no fueron las costuras sino la tela en sí. Así que en una feria en
Perú compré un jean usado en 1sol (prácticamente un regalo) y con la tela mandé
a que le hicieran hacer la parte del asiento. Así ha viajado por Bolivia, Perú
y Ecuador siendo responsable de mi trasero y le he tomado mucho cariño.
Pero lo perdí por error en la plaza grande de Quito
Ecuador. Nonera una silla costosa pero como si fuera una parte de mi cuerpo, me
sentí mal por su pérdida. Pero un día, una señora que vendía tarjetas
telefónicas en la calle me dijo " hey, tú, ¿por si acaso no has perdido un
banquito? Y mientras le contaba que había perdido mi banquito que era como
parte de mi cuerpo y que me sentía mal por ello, la señora me respondió "
la parte de tu cuerpo está en mi casa, luego te lo alcanzo". Me sentí tan
feliz de recuperar mi banquito.
¡Vas a venir conmigo hasta Alaska! ¡No, hasta Corea!!
2016년 2월 2일 화요일
Misaeng
Cuando hay algún libro o película que está de moda entre la gente, no sé
por qué, pero no me gusta entrar en esa moda. Siento en vano que debo ser parte
de este movimiento. Por ejemplo cuando se hicieron best seller Starcraft o El
Código Da Vinci. Cuando pasa el furor, en silencio ,e pongo a leerlo solo.
Actualmente, estoy leyendo una historieta muy famosa que en su momento no lo
pude leer: Misaeng.
Me hizo recordar los momentos en que
jugaba al Go con mi ya fallecido padre. Los dos estábamos lejos de ser profesionales,
pero aún el juego entre dos inexpertos en el tema también es divertido. También
tengo recuerdos buenos y algunos no tanto de un amigo que jugaba muy bien al
Go. Tenía una mente extraordinaria pero perdió el rumbo y dejó el colegio,
quisiera saber en dónde se encuentra y qué estará haciendo de su vida.
En esta historieta aparece la imagen del
protagonista, un empleado temporal de una gran empresa, vendiendo medias y ropa
interior, que tienen coincidencia con las experiencias que he realizado durante
mi viaje. En Iquique, Chile, con la idea de aligerar el peso que llevaba,
comencé a vender algunas cosas en el mercado de pulgas; en Argentina escribí en
coreano o japonés nombres o las frases que las personas me pedían; en Bolivia y
Perú comencé a vender las fotos de mi viaje en forma de postales. La verdad es
que no puedo decir que tenga una ganancia suculenta ni tampoco que es un gran
trabajo, pero hay cosas que uno comprende a través del trabajo. 4años de
universidad y 3 años de posgrado. El tiempo que he pasado detrás de un
escritorio y el que he pasado en la calle vendiendo tienen diferencias que vale
la pena experimentar.
Por lo pronto, yo que soy muy tímido,
dejando de lado mi timidez pude convertirme en otra persona. También soy una
persona a la que le cuesta deshacerse de las cosas pero en el viaje
constantemente debo elegir entre lo que realmente es necesario llevar y lo que
debo dejar. Llevo muchas cosas que no puedo tirar en realidad por mi
insensatez, no es por la utilidad sino tal vez sea por los recuerdos que me
traen las cosas. Vendía, las cosas que consideré que realmente me eran
imposibles de seguir cargando, a un precio que ya había rebajado, pero cuando
me encontraba con gente que me seguía pidiendo rebajas, me dada fastidio. Pero cuando
yo estoy en la posición de comprador, yo también estoy pidiendo rebajas. Creo
que todo tiene que ver con el rol en que nos posicionamos.
¿Qué trabajo podría realizar que no me
demande tanto tiempo durante mi viaje? Mientras pensaba en esto me dí cuenta de
que siempre estoy sacando fotos esto me llevó a pensar ¿Qué tal si hago
postales con las fotos de mi viaje?...Pero las postales ya son cosas del
pasado, ¿cuántas personas envían postales en el mundo? no son muchas. Vivimos
en un mundo en donde ya no se usan las postales. No son necesarias pero puedo
intentar que se hagan necesarias. Por ejemplo podría escribirles en la postal
el nombre en coreano o en japonés. Entonces una simple postal puede convertirse
en un lindo presente.
Las apoyo en el piso para venderlas y a
veces se vuelan con el viento, algunas personas cuando las agarraban en vez de
devolvérmelas se las llevaban. En algunos lugares con mucha gente de paso y
cuando uno piensa que se podría vender un poco más siempre llega la policía
para desalojarte del lugar. He colgado las postales en tendederos para que esté
a la altura de la gente, he observado la actitud de la gente, la psicología de
la gente; he intentado varios caminos. Cuando realizo las postales debo
analizar el material del papel, he aprendido sobre los materiales y las
técnicas, he aprendido a dónde ir para comprar los materiales a un menor
precio.
Aunque sea una simple postal y el
ingreso poco o a veces nada, para mí es una lección muy importante para
aprender sobre muchas cosas. Aunque sea algo muy pequeño siempre hay algo para
aprender. ¿Quién sabe? Ahora estoy vendiendo postales pero qué otra cosa podré
vender a través de esta experiencia.
A pesar de que ahora estoy vendiendo
postales mi principal ocupación es seguir viajando.
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